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Viajar a Filipinas es adentrarse en un paraíso tropical formado por más de 7,000 islas, donde la hospitalidad de su gente y la belleza natural crean una experiencia inolvidable. Antes de disfrutar de sus playas, montañas y cultura vibrante, conviene conocer algunos aspectos básicos sobre su legislación y requisitos de entrada.
La mayoría de los visitantes pueden ingresar a Filipinas sin necesidad de visado para estancias turísticas cortas (generalmente de hasta 30 días), siempre que cuenten con un pasaporte con al menos seis meses de validez y un billete de salida del país. Para estancias más largas o diferentes propósitos de viaje, se pueden solicitar visados en la embajada o consulado filipino.
Filipinas es un país seguro y acogedor, pero como en cualquier destino, se recomienda tomar precauciones básicas: evitar portar objetos de valor en público, cuidar pertenencias en zonas concurridas y respetar las costumbres locales. Además, es aconsejable no consumir agua del grifo y protegerse del sol tropical con hidratación constante y bloqueador solar.
Filipinas ofrece una mezcla irresistible de historia, cultura y naturaleza. Desde su dinámica capital hasta sus playas de ensueño, estos son los destinos más emblemáticos que no pueden faltar en tu itinerario:
Manila
La capital del país es una metrópoli vibrante donde el pasado colonial español convive con la modernidad asiática. El distrito histórico de Intramuros conserva iglesias, murallas y calles empedradas que narran la historia de la antigua ciudad amurallada. Además, Manila ofrece una animada vida nocturna, centros comerciales, museos y una escena gastronómica en constante crecimiento.
Boracay
Famosa en todo el mundo por su White Beach, una franja de arena blanca y aguas turquesas, Boracay es el destino ideal para quienes buscan sol, mar y relax. Tras un proceso de rehabilitación ecológica, la isla ha recuperado su esplendor natural y combina el descanso con deportes acuáticos, paseos en velero y una vida nocturna animada junto a la playa.
Cebú
Conocida como la “Reina del Sur”, Cebú es una mezcla perfecta de cultura, aventura y playas paradisíacas. Fue el primer asentamiento español en Filipinas, y su Basílica del Santo Niño es uno de los templos más importantes del país. Además, Cebú es un punto ideal para bucear con tiburones ballena en Oslob, visitar las Cataratas de Kawasan o disfrutar de sus islas cercanas.
Bohol
Esta isla cautiva por su belleza natural y encanto rural. Es famosa por las Colinas de Chocolate, una formación geológica única que cambia de color según la estación, y por ser el hogar del tarsero filipino, uno de los primates más pequeños del mundo. Los visitantes también pueden disfrutar de un tranquilo paseo en barco por el río Loboc o explorar playas vírgenes y cuevas escondidas.
Ubicado en el sudeste asiático, el archipiélago de Filipinas está formado por más de 7,600 islas bañadas por el mar de Filipinas, el mar de China Meridional y el mar de Célebes. El país se extiende a lo largo de más de 1,800 kilómetros de norte a sur y ofrece una sorprendente diversidad de paisajes: desde montañas cubiertas de jungla y terrazas de arroz hasta playas de arena blanca y arrecifes de coral.
Filipinas es un destino ideal para los amantes de la naturaleza y la aventura. Los viajeros pueden disfrutar de selvas tropicales, cuevas misteriosas, cascadas escondidas, lagunas cristalinas y una vida marina extraordinaria, considerada entre las más ricas del planeta. Filipinas tiene un clima tropical marítimo, cálido y húmedo durante la mayor parte del año. Las temperaturas oscilan entre 25°C y 32°C, con una sensación constante de verano.
El año se divide principalmente en dos estaciones:
Temporada seca (de noviembre a mayo): es la mejor época para visitar el país, especialmente de diciembre a abril, cuando el clima es soleado, el mar está tranquilo y las condiciones son perfectas para disfrutar de las playas, el buceo y las excursiones.
Temporada lluviosa (de junio a octubre): las lluvias son más frecuentes, sobre todo en julio y agosto, aunque en muchas zonas las precipitaciones son intermitentes y no impiden las actividades turísticas. En este periodo también pueden presentarse tifones, principalmente en el norte y el centro del país.
En general, las islas del sur como Cebú, Bohol o Mindanao tienden a tener un clima más estable y menos afectado por los tifones, lo que las convierte en destinos atractivos durante todo el año.
Hiroshima es un símbolo de la capacidad de superación y la resiliencia de Japón frente a las adversidades del pasado.
Tras haber vivido uno de los episodios más difíciles de su historia, la ciudad ha sabido renacer para convertirse en un destino moderno, rodeado de naturaleza y lleno de vida.
Osaka (大阪) ha sido conocida durante mucho tiempo como la puerta de entrada de Japón al mundo.
En el pasado, fue un importante puerto comercial que recibía mercaderes y embarcaciones procedentes de distintos países.
Esa intensa actividad dio forma a una ciudad abierta, dinámica y diferente a la de muchas otras regiones de Japón.
Hoy, Osaka sigue conservando ese mismo espíritu.
Exploren Osaka junto a VietnamStay.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y ha conservado la esencia de la cultura tradicional japonesa durante más de un milenio.
Lejos del bullicio de las grandes metrópolis japonesas, Kanazawa emerge como un destino que conserva intacto el encanto del Japón tradicional.
Sus calles, jardines y antiguas casas de té invitan a descubrir una faceta más serena y auténtica del país.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.