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Adobo
Considerado el plato nacional de Filipinas, el adobo es un guiso sabroso preparado con pollo o cerdo cocido lentamente en vinagre, salsa de soja, ajo y laurel. Su sabor intenso y ligeramente ácido lo hace inconfundible. Cada región tiene su propia versión, algunas más secas, otras más jugosas, pero todas irresistibles. Es perfecto acompañado de arroz blanco y una buena conversación en familia.
Sinigang
El sinigang es una sopa agria y reconfortante, generalmente elaborada con cerdo, camarones o pescado, acompañados de verduras frescas y un toque ácido de tamarindo. Es un plato muy popular durante los días lluviosos por su sabor cálido y reconfortante. Su mezcla de acidez y salinidad despierta el apetito y resalta la frescura de los ingredientes locales.
Lechón
El lechón es el orgullo de las celebraciones filipinas: un cerdo entero asado lentamente a fuego abierto hasta que la piel queda crujiente y dorada. Su carne es jugosa, aromática y llena de sabor. Originario de la isla de Cebú, este plato es imprescindible en bodas, festivales y grandes reuniones familiares. Se suele servir con una salsa dulce a base de hígado o vinagre.
Kare-Kare
Este guiso tradicional combina carne de res, rabo de toro o tripa con una cremosa salsa de maní y achiote. Se sirve acompañado de arroz y bagoong (pasta de camarón fermentado), que equilibra su sabor suave con un toque salado. Su textura espesa y su color dorado lo convierten en un plato festivo y reconfortante. Es típico en celebraciones y reuniones dominicales.
Pancit
El pancit son los tradicionales fideos salteados filipinos, herencia de la cocina china. Existen muchas versiones, siendo las más populares Pancit Canton (con verduras, pollo y camarones) y Pancit Malabon (con mariscos y salsa de camarón). Se sirven en cumpleaños, ya que se cree que los fideos largos simbolizan una vida larga y próspera. Ligeros, sabrosos y coloridos, son un favorito entre locales y visitantes.
Lumpia
Inspirados en los rollitos de primavera chinos, los lumpia son rollos crujientes rellenos de carne, verduras o fideos. Pueden servirse fritos (Lumpiang Shanghai) o frescos con salsa de maní (Lumpiang Sariwa). Son aperitivos muy comunes en celebraciones y meriendas familiares. Su textura crocante y sabor suave los hacen irresistibles para todos los paladares.
Halo-Halo
El halo-halo es el postre más famoso de Filipinas, ideal para combatir el calor tropical. Es una mezcla colorida de hielo picado, leche evaporada, frutas, gelatinas, frijoles dulces y helado. Cada cucharada ofrece una explosión de texturas y sabores. Más que un postre, es una experiencia refrescante y divertida que refleja la creatividad de la cocina filipina.
Bicol Express
Originario de la región de Bicol, famosa por su amor al picante, este plato combina cerdo cocido en leche de coco con chiles, ajo y jengibre. Su sabor es cremoso, ligeramente dulce y con un toque picante característico. Es una delicia para quienes disfrutan de los platos con personalidad. Servido con arroz, es una experiencia intensa y reconfortante.
Pollo Inasal
Este pollo marinado en vinagre, calamansi (un cítrico local), ajo y lemongrass se asa lentamente sobre brasas, impregnándose de un sabor ahumado y cítrico. Originario de Bacolod, en la isla de Negros, el Inasal se sirve normalmente con arroz y salsa de vinagre con chiles. Es una comida callejera muy popular, perfecta para una cena informal y llena de sabor local.
Laing
El laing es un plato típico de la región de Bicol elaborado con hojas de taro secas cocidas en leche de coco, chiles y mariscos o carne seca. Su textura cremosa y su mezcla de picante y dulzura lo hacen único. Es un ejemplo perfecto de cómo la cocina filipina transforma ingredientes sencillos en sabores complejos y memorables.
Hiroshima es un símbolo de la capacidad de superación y la resiliencia de Japón frente a las adversidades del pasado.
Tras haber vivido uno de los episodios más difíciles de su historia, la ciudad ha sabido renacer para convertirse en un destino moderno, rodeado de naturaleza y lleno de vida.
Osaka (大阪) ha sido conocida durante mucho tiempo como la puerta de entrada de Japón al mundo.
En el pasado, fue un importante puerto comercial que recibía mercaderes y embarcaciones procedentes de distintos países.
Esa intensa actividad dio forma a una ciudad abierta, dinámica y diferente a la de muchas otras regiones de Japón.
Hoy, Osaka sigue conservando ese mismo espíritu.
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Kioto fue la antigua capital de Japón y ha conservado la esencia de la cultura tradicional japonesa durante más de un milenio.
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