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Xían, cuna de antiguas dinastías y punto de partida de la Ruta de la Seda, invita a viajar al pasado entre murallas milenarias, pagodas legendarias y el asombroso Ejército de Terracota, testimonio eterno del esplendor imperial chino.
1. Admirar el Ejército de Guerreros de Terracota
Más de 8,000 figuras de soldados y caballos protegen la tumba del primer emperador chino. Un tesoro arqueológico único en el mundo.
2. Pasear por la Muralla Antigua de Xi’an
Una de las murallas más completas y antiguas de China. Se puede recorrer a pie o en bicicleta disfrutando de una vista panorámica de la ciudad.
3. Explorar el Barrio Musulmán
Un lugar vibrante lleno de historia, aromas y sabores. Perfecto para probar delicias locales como los pinchos de cordero y los bollos al vapor.
4. Visitar la Pagoda del Ganso Salvaje
Un ícono budista de más de 1.300 años de historia. Desde su cima, se puede disfrutar una vista inigualable de Xían.
5. Disfrutar el espectáculo nocturno de Fuentes en la Plaza de la Pagoda
Un show de luces, música y agua que ilumina la noche y refleja el espíritu moderno de esta antigua ciudad.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y ha conservado la esencia de la cultura tradicional japonesa durante más de un milenio.
Lejos del bullicio de las grandes metrópolis japonesas, Kanazawa emerge como un destino que conserva intacto el encanto del Japón tradicional.
Sus calles, jardines y antiguas casas de té invitan a descubrir una faceta más serena y auténtica del país.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.
Descubran Takayama a través de sus tradiciones, su ritmo pausado y la cocina de Hida.
Shirakawa-go es una de las aldeas históricas más hermosas y reconocidas de Japón.
Este destino impresiona a los viajeros por sus casas tradicionales de tejados de paja con siglos de antigüedad, edificadas para resistir los intensos inviernos de esta zona montañosa.
Con una arquitectura que parece surgida de un cuento y un estilo de vida local que se resguarda con esmero hasta el día de hoy, Shirakawa-go ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como una parada imprescindible en el viaje.