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Phu Quoc es la isla más grande de Vietnam, un paraíso tropical en el Golfo de Tailandia. Con playas de arena blanca, aguas cristalinas y frondosos bosques, es un refugio ideal para el descanso y la aventura. Antiguamente una tranquila isla pesquera, hoy es un destino vacacional de primer nivel con complejos de lujo, parques ecológicos y mercados llenos de vida. Ya sea para disfrutar del sol, del marisco o del esnórquel, Phu Quoc lo tiene todo.
Relajarse en Long Beach
Long Beach, la costa más icónica de Phu Quoc, se extiende a lo largo de varios kilómetros. Su arena dorada y su mar sereno son ideales para disfrutar de un baño relajante o simplemente descansar bajo el sol. Ver el atardecer desde aquí es una experiencia mágica.
Hacer esnórquel o bucear alrededor de las islas An Thoi
A poca distancia del extremo sur de Phu Quoc, las islas An Thoi son un paraíso submarino. Sus aguas transparentes y corales vivos invitan a bucear o hacer esnórquel. Una experiencia inolvidable para quienes buscan emoción y belleza natural.
Explorar el Parque Nacional de Phu Quoc
Este parque, que cubre gran parte de la isla, alberga bosques densos, cascadas y una fauna diversa. Los senderos invitan a recorrer la vegetación exuberante y disfrutar de un respiro de las playas. Las caminatas y la observación de aves son actividades muy apreciadas.
Recorrer el Mercado Nocturno de Phu Quoc
Situado en el corazón de Duong Dong, este mercado se ilumina al anochecer con una gran variedad de mariscos frescos y artesanías. El olor de los platos a la parrilla guía a los visitantes por sus calles bulliciosas. Un rincón ideal para descubrir la gastronomía y la energía isleña.
Visitar una fábrica de salsa de pescado o una plantación de pimienta
Conocida en todo Vietnam por su exquisita salsa de pescado y su aromática pimienta, Phu Quoc invita a explorar sus fábricas y cultivos. Allí podrás aprender, oler y degustar productos emblemáticos de la isla. Una visita imprescindible para los amantes de la cultura y la gastronomía.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y ha conservado la esencia de la cultura tradicional japonesa durante más de un milenio.
Lejos del bullicio de las grandes metrópolis japonesas, Kanazawa emerge como un destino que conserva intacto el encanto del Japón tradicional.
Sus calles, jardines y antiguas casas de té invitan a descubrir una faceta más serena y auténtica del país.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.
Descubran Takayama a través de sus tradiciones, su ritmo pausado y la cocina de Hida.
Shirakawa-go es una de las aldeas históricas más hermosas y reconocidas de Japón.
Este destino impresiona a los viajeros por sus casas tradicionales de tejados de paja con siglos de antigüedad, edificadas para resistir los intensos inviernos de esta zona montañosa.
Con una arquitectura que parece surgida de un cuento y un estilo de vida local que se resguarda con esmero hasta el día de hoy, Shirakawa-go ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como una parada imprescindible en el viaje.