Hi Guests! Please let us know ho...
Kratie ofrece una mezcla de naturaleza, cultura y encanto local a lo largo del río Mekong. Los visitantes pueden avistar los raros delfines de Irrawaddy cerca de Kampi, recorrer en bicicleta la tranquila isla de Koh Trong y explorar la histórica Pagoda de las 100 Columnas. El día puede terminar con una puesta de sol sobre el Mekong y la degustación de frutas locales frescas, como los famosos pomelos de Kratie.
Observar los delfines de Irrawaddy
Hacer un paseo en barco cerca del pueblo de Kampi para ver a los raros delfines de agua dulce de Irrawaddy nadando con gracia en el Mekong.
Visitar la isla Koh Trong
Tomar un breve viaje en ferry hasta esta isla tranquila, perfecta para recorrer en bicicleta los huertos frutales y los pueblos locales.
Explorar la Pagoda de las 100 Columnas
Admirar esta histórica pagoda llena de pinturas coloridas y conocer las leyendas locales relacionadas con el templo.
Contemplar el atardecer en el Mekong
Terminar el día sentado a orillas del río, donde los atardeceres dorados se reflejan bellamente sobre las aguas del Mekong.
Probar los productos locales
Degustar los pomelos, especialidad de Kratie, y otras frutas tropicales que se venden frescas en los mercados locales.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y ha conservado la esencia de la cultura tradicional japonesa durante más de un milenio.
Lejos del bullicio de las grandes metrópolis japonesas, Kanazawa emerge como un destino que conserva intacto el encanto del Japón tradicional.
Sus calles, jardines y antiguas casas de té invitan a descubrir una faceta más serena y auténtica del país.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.
Descubran Takayama a través de sus tradiciones, su ritmo pausado y la cocina de Hida.
Shirakawa-go es una de las aldeas históricas más hermosas y reconocidas de Japón.
Este destino impresiona a los viajeros por sus casas tradicionales de tejados de paja con siglos de antigüedad, edificadas para resistir los intensos inviernos de esta zona montañosa.
Con una arquitectura que parece surgida de un cuento y un estilo de vida local que se resguarda con esmero hasta el día de hoy, Shirakawa-go ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como una parada imprescindible en el viaje.