Hi Guests! Please let us know ho...
Tokio es como una película interminable, donde cada fotograma vibra con un ritmo incesante pero esconde, a la vez, instantes de quietud.
Para las almas exploradoras, esta ciudad se despliega como un laberinto fascinante, un espacio donde la frontera entre la historia y el presente conviven en perfecta armonía.
La capital de Tokio (東京), situada en la región de Kanto (関東), al este de isla de Honshu (本州).
Como centro político, económico y cultural del país, la ciudad es también el punto de partida ideal para recorrer el país del sol naciente.
Tokyo cuenta con el servicio de dos grandes aeropuertos internacionales, Haneda y Narita, que conectan con facilidad a los viajeros con destinos nacionales e internacionales.
Viajar en el tren bala
El tren bala Shinkansen es la opción más popular y eficiente para llegar a Tokio si se encuentra en otras ciudades del país como Osaka o Kioto.
Las líneas del Shinkansen, reconocidas por su extraordinaria velocidad, le dejarán directamente en estaciones centrales como la estación de Tokio o la de Shinagawa, con la total tranquilidad de una puntualidad absoluta.
Viajar en el autobús
Los autobuses de larga distancia son adecuados para quienes desean ahorrar gastos al viajar a Tokio.
El precio del billete suele ser mucho más barato que el del Shinkansen, especialmente en los horarios nocturnos.
Además, los viajeros pueden descansar durante el trayecto y ahorrar una noche de alojamiento.
En sus inicios, Tokio era solo un pequeño pueblo pesquero llamado Edo.
A partir de 1603, el clan Tokugawa eligió Edo como su nuevo centro administrativo y político.
Tras la Restauración Meiji en 1868, la familia imperial japonesa se trasladó de Kioto a Edo y rebautizó la ciudad como Tokio, que significa «capital del este».
Aunque Tokio fue gravemente destruida por el Gran Terremoto de Kanto de 1923 y por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad logró reconstruirse de manera sorprendente.
Hoy, se ha convertido en uno de los principales centros financieros y tecnológicos del mundo.
El templo antiguo Sensoji
El origen del templo Sensoji (浅草寺) se remonta al año 628, cuando dos pescadores encontraron una estatua de la diosa Kannon en el río Sumida.
Al considerar este hallazgo como una señal divina, los habitantes de la zona construyeron el templo para rendirle culto.
La visita comienza en la emblemática puerta Kaminarimon (雷門), famosa por su enorme farol rojo y por las estatuas de los dioses del viento y del trueno que custodian la entrada.
Tras recorrer la animada calle Nakamise (仲見世), los visitantes llegan al salón principal, donde el aroma del incienso crea un ambiente de calma en pleno corazón de Tokio.
Otra de las experiencias más populares es consultar el omikuji (おみくじ), el tradicional oráculo japonés.
Si el resultado es favorable, muchos conservan el papel como amuleto; si no lo es, lo atan en el templo para dejar atrás la mala fortuna.
Visitar el Palacio Imperial de Tokio
El Palacio Imperial de Tokio es la residencia oficial del emperador y de la familia imperial de Japón.
Situado en pleno centro de la ciudad, sorprende por su ambiente tranquilo y sus amplios espacios verdes.
Construido sobre los antiguos terrenos del castillo de Edo, conserva fosos, murallas de piedra y jardines que evocan el pasado del antiguo shogunato Tokugawa.
Uno de sus lugares más emblemáticos es el puente Nijubashi (二重橋), símbolo del Palacio Imperial.
Aunque la mayor parte del recinto no está abierta al público, los visitantes pueden recorrer los Jardines Orientales y disfrutar de un oasis de tranquilidad en pleno corazón de Tokio.
La Torre de Tokio
Situada muy cerca del templo Zojoji, la Torre de Tokio (東京タワー) es uno de los símbolos más emblemáticos de la capital.
Inspirada en la Torre Eiffel de París, fue inaugurada en 1958 y, con sus 333 metros de altura, se convirtió en la estructura más alta de Japón de su época y en un símbolo de la reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial.
Además de su función como torre de telecomunicaciones, cuenta con miradores que ofrecen espectaculares vistas de Tokio.
En los días despejados, incluso es posible contemplar el monte Fuji.
Al anochecer, su iluminación convierte la torre en uno de los paisajes más icónicos de la ciudad.
Santuario Meiji Jingu
Meiji Jingu (明治神宮) es uno de los santuarios sintoístas más importantes de Tokio.
Fue construido en honor al emperador Meiji (明治天皇) y a la emperatriz Shoken (昭憲皇后).
Rodeado por un extenso bosque de miles de árboles, ofrece un ambiente de tranquilidad a pocos minutos de los animados barrios de Harajuku (原宿) y Shibuya (渋谷).
El recorrido comienza al atravesar los grandes torii (鳥居), que marcan la entrada al recinto sagrado.
Además de pasear por sus senderos, los visitantes pueden escribir sus deseos en las tablillas ema (絵馬) o adquirir amuletos omamori (お守り), una de las tradiciones más populares del santuario.
El barrio de Shibuya
Shibuya (渋谷) es uno de los distritos más vibrantes y emblemáticos de Tokio, célebre por su energía juvenil, moderna y en constante movimiento.
Considerado el corazón de la moda, el entretenimiento y la cultura pop japonesa, este destino concentra un sinfín de centros comerciales, cafeterías, restaurantes y carteles luminosos de neón que dan vida a sus calles.
El punto más icónico de la zona es, sin duda, el Cruce de Shibuya (渋谷交差点), una de las intersecciones más transitadas del mundo, donde una marea de peatones cruza al unísono cada vez que el semáforo se pone en verde.
A pocos pasos de la estación, se encuentra también la famosa estatua del perro Hachiko (ハチ公), un símbolo entrañable de lealtad và el punto de encuentro por excelencia para los habitantes locales.
Como capital de Japón, Tokio no sólo reúne la esencia culinaria de todo el país, sino que también es la cuna de muchos de sus platos más emblemáticos.
Desde restaurantes más antiguos que conservan el alma de la era Edo hasta vibrantes mercados de pescado, la ciudad invita a los viajeros a descubrir un viaje repleto de matices y sabores.
Sashimi
El sashimi cautiva por su absoluta sencillez: finos cortes de pescado y marisco fresco, con el grosor perfecto para honrar su sabor original.
En Tokio, podrán saborear la frescura estacional del atún, el pez limón, las vieiras o los erizos de mar.
Un leve toque de salsa de soja y un poco de wasabi bastan para despertar los sentidos, regalando una experiencia memorable en el paladar.
Unagi
La anguila a la parrilla con salsa tare es un bocado ligado a la esencia de Tokio desde hace siglos.
Con una textura tierna y delicada, se asa pacientemente sobre las brasas mientras se baña en una salsa intensa, para luego servirse sobre una cama de arroz blanco.
Es el plato favorito de los locales durante el verano, un reconfortante legado gastronómico ideal para restaurar la vitalidad.
Chanko Nabe
El Chanko Nabe es el famoso estofado que alimenta a los luchadores de sumo en Tokio.
Esta generosa olla rebosa de carne, marisco, tofu y verduras frescas, todo cocinado en un caldo reconfortante y lleno de nutrientes.
Es un plato que se vive con especial devoción en el barrio de Ryogoku, el corazón indiscutible de la tradición del sumo en Japón.
Yakiniku
El yakiniku invita a compartir la mesa al estilo japonés, donde cada comensal dora a su gusto selectos cortes de carne sobre las brasas en el centro de la mesa.
Desde ternera veteada de sutil grasa hasta cortes tradicionales, todo se cocina al punto ideal para luego realzarse con una salsa sabrosa.
Una opción perfecta para disfrutar de una velada distendida junto a familiares y amigos.
Melon Pan
El melon pan es uno de los dulces más queridos de Japón, reconocible por su cubierta crujiente y dorada que contrasta con un interior tierno y esponjoso.
Aunque su nombre evoca al melón, la receta tradicional no lo incluye; debe su fama a los surcos de su corteza, que recuerdan a la piel de esta fruta.
Es un bocado fácil de encontrar en las panaderías artesanales, tiendas de conveniencia o en los barrios comerciales de Tokio.
Por eso, Tokio sorprende por la convivencia entre la modernidad y la tradición.
Descubran la vibrante esencia de Tokio con la calidez y el cuidado de VietnamStay.
Les invitamos a visitar el siguiente enlace para conocer todos los detalles de este viaje aquí.
Hiroshima es un símbolo de la capacidad de superación y la resiliencia de Japón frente a las adversidades del pasado.
Tras haber vivido uno de los episodios más difíciles de su historia, la ciudad ha sabido renacer para convertirse en un destino moderno, rodeado de naturaleza y lleno de vida.
Osaka (大阪) ha sido conocida durante mucho tiempo como la puerta de entrada de Japón al mundo.
En el pasado, fue un importante puerto comercial que recibía mercaderes y embarcaciones procedentes de distintos países.
Esa intensa actividad dio forma a una ciudad abierta, dinámica y diferente a la de muchas otras regiones de Japón.
Hoy, Osaka sigue conservando ese mismo espíritu.
Exploren Osaka junto a VietnamStay.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y sigue siendo el corazón de su cultura tradicional.
Lejos del ritmo frenético de las grandes metrópolis, Kanazawa cautiva con la elegancia y la tranquilidad del Japón tradicional.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.