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A menudo llamada “la Bahía de Ha Long en tierra”, Ninh Binh es una región impresionante de montañas de piedra caliza, ríos serpenteantes y campos de arroz exuberantes. Más allá de su belleza natural, la zona posee un gran valor cultural e histórico, con antiguos templos y sitios de herencia real. Un viaje a Ninh Binh combina tranquilos paseos en barco, aventuras en bicicleta y descubrimientos espirituales.
1. Pasear en barco por Tam Coc o Trang An
Deslizarse por el río Ngo Dong en un barco tradicional sampán es la experiencia más representativa de Ninh Binh. Rodeado de campos de arroz y acantilados kársticos, el paisaje es tan pacífico como espectacular. Trang An, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, también ofrece mágicos recorridos por cuevas que conducen a valles ocultos.
2. Subir al mirador de la Cueva Mua
Una empinada escalera de piedra lleva a uno de los miradores más impresionantes de Vietnam. Desde lo alto de la Cueva Mua, se puede contemplar todo el valle de Tam Coc, salpicado de ríos, campos y picos de piedra caliza. La vista al atardecer es especialmente espectacular, cuando el paisaje se tiñe de tonos dorados.
3. Recorrer en bicicleta por los pueblos rurales y los campos de arroz
El terreno llano de Ninh Binh hace que el ciclismo sea una forma ideal de explorar la zona. Pedalea entre arrozales, estanques de loto y casas tradicionales, saludando a los amables lugareños en el camino. El aire fresco y el encanto rural crean una experiencia de viaje auténtica y relajada.
4. Visitar la antigua capital de Hoa Lu
Antigua capital de Vietnam durante los siglos X y XI, Hoa Lu conserva vestigios de una época clave en la historia del país. Explorar sus templos y puertas de piedra ofrece una mirada al pasado de las dinastías Dinh y Le. El sitio, rodeado de imponentes montañas, transmite una sensación de grandeza y solemnidad.
5. Descubrir la Pagoda Bai Dinh
Como el complejo budista más grande de Vietnam, Bai Dinh impresiona con sus enormes estatuas, amplios salones y tranquilos patios interiores. Peregrinos de todo el país acuden aquí para orar, mientras los visitantes se maravillan con su magnitud y su atmósfera espiritual. Desde la cima, las vistas panorámicas del entorno hacen que la visita sea aún más gratificante.
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