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Puerta de entrada al sur de Laos, desde donde se accede a la meseta de Bolaven, Wat Phou y las 4.000 islas. La ciudad también es un centro de la cultura del café y de los mercados locales.
Explorar la Meseta de Bolaven
Realiza una excursión a las tierras altas, famosas por su clima fresco, sus exuberantes plantaciones de café y sus impresionantes cascadas, como Tad Fane y Tad Yuang.
Visitar Wat Luang
Descubre el templo más importante de Pakse, ubicado de manera hermosa a orillas del río Xe Don, ideal para aprender sobre el budismo local.
Recorrer los mercados locales
Vive la vida diaria de los habitantes visitando el mercado Dao Heuang, donde encontrarás productos frescos, textiles y snacks tradicionales laosianos.
Realizar un Paseo en Barco por los Ríos Mekong o Xe Don
Disfruta de un relajante paseo en barco con vistas panorámicas de las riberas, especialmente durante el atardecer.
Usar Pakse como Puerta de Entrada a Champasak y las 4.000 Islas
Desde Pakse, es fácil llegar a Wat Phou (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) y a Si Phan Don, donde se pueden admirar cascadas y los raros delfines de Irrawaddy.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y ha conservado la esencia de la cultura tradicional japonesa durante más de un milenio.
Lejos del bullicio de las grandes metrópolis japonesas, Kanazawa emerge como un destino que conserva intacto el encanto del Japón tradicional.
Sus calles, jardines y antiguas casas de té invitan a descubrir una faceta más serena y auténtica del país.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.
Descubran Takayama a través de sus tradiciones, su ritmo pausado y la cocina de Hida.
Shirakawa-go es una de las aldeas históricas más hermosas y reconocidas de Japón.
Este destino impresiona a los viajeros por sus casas tradicionales de tejados de paja con siglos de antigüedad, edificadas para resistir los intensos inviernos de esta zona montañosa.
Con una arquitectura que parece surgida de un cuento y un estilo de vida local que se resguarda con esmero hasta el día de hoy, Shirakawa-go ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como una parada imprescindible en el viaje.