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Bohol, situada en el corazón de las Visayas, es un paraíso que enamora a los viajeros con su equilibrio entre belleza natural y vida local. Las impresionantes Colinas de Chocolate forman un paisaje único en el mundo, mientras que el río Loboc invita a un paseo relajante entre la selva tropical. Aquí también vive el tarsier filipino, el primate más pequeño del planeta, símbolo de la conservación natural de la isla. Más allá de su naturaleza, Bohol ofrece historia, gastronomía y playas serenas, creando una experiencia completa que combina aventura, cultura y descanso.
Admirar las Colinas de Chocolate
Contempla este paisaje único formado por más de mil colinas que se tiñen de color marrón durante la estación seca. Disfruta de las vistas panorámicas desde el mirador y siente la tranquilidad de la naturaleza.
Descubrir los diminutos tarseros en el Santuario de Corella
Observa a estos pequeños primates, considerados los más pequeños del mundo, en su hábitat natural. Aprende sobre su comportamiento y la importancia de su conservación en la isla.
Navegar por el río Loboc
Embarca en un relajante crucero fluvial rodeado de selva tropical y música local. Saborea un almuerzo buffet mientras disfrutas de las vistas y la hospitalidad boholana.
Explorar las playas de arena blanca en Panglao
Relájate en sus aguas cristalinas, perfectas para nadar o bucear entre corales y peces de colores. Pasea por la costa al atardecer y disfruta del ambiente sereno de la isla.
Visitar las antiguas iglesias coloniales de Bohol
Admira la arquitectura de la Iglesia de Baclayón, una de las más antiguas de Filipinas. Recorre los templos restaurados tras el terremoto y descubre su profundo valor histórico y espiritual.
Hiroshima es un símbolo de la capacidad de superación y la resiliencia de Japón frente a las adversidades del pasado.
Tras haber vivido uno de los episodios más difíciles de su historia, la ciudad ha sabido renacer para convertirse en un destino moderno, rodeado de naturaleza y lleno de vida.
Osaka (大阪) ha sido conocida durante mucho tiempo como la puerta de entrada de Japón al mundo.
En el pasado, fue un importante puerto comercial que recibía mercaderes y embarcaciones procedentes de distintos países.
Esa intensa actividad dio forma a una ciudad abierta, dinámica y diferente a la de muchas otras regiones de Japón.
Hoy, Osaka sigue conservando ese mismo espíritu.
Exploren Osaka junto a VietnamStay.
Si Kioto refleja la elegancia de la antigua corte imperial, Nara invita a los viajeros a remontarse a los orígenes de Japón.
Kioto fue la antigua capital de Japón y sigue siendo el corazón de su cultura tradicional.
Lejos del ritmo frenético de las grandes metrópolis, Kanazawa cautiva con la elegancia y la tranquilidad del Japón tradicional.
Sushi, takoyaki y mucho más. Exploren los platos más emblemáticos y las especialidades regionales de Japón.