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Shanghái, la metrópoli más cosmopolita de China, deslumbra con su impresionante horizonte, su ambiente vanguardista y el encanto nostálgico del Bund, donde Oriente y Occidente se encuentran en perfecta armonía.
1. Pasear por el Bund (Waitan)
El paseo más emblemático de Shanghái. Desde aquí se admira el contraste entre los edificios coloniales y los modernos rascacielos de Pudong.
2. Subir a la Torre de Shanghái o a la Torre Jin Mao
Desde las alturas, se obtiene una vista impresionante de toda la ciudad, una experiencia imprescindible para apreciar la magnitud del desarrollo urbano chino.
3. Explorar los Jardines Yuyuan
Un remanso de paz en el corazón de la ciudad antigua, con pabellones, estanques y puentes que reflejan la elegancia clásica china.
4. Visitar el Barrio de Tianzifang
Un laberinto de callejuelas con tiendas de arte, cafés y boutiques donde se mezcla la creatividad moderna con la esencia tradicional.
5. Disfrutar un crucero por el Río Huangpu
Ideal para contemplar las luces nocturnas de Shanghái. Desde el agua, el contraste entre el pasado y el futuro se vuelve aún más espectacular.
Acompáñenos a descubrir diez de los sabores más emblemáticos del País del Sol Naciente.
Descubran Takayama a través de sus tradiciones, su ritmo pausado y la cocina de Hida.
Shirakawa-go es una de las aldeas históricas más hermosas y reconocidas de Japón.
Este destino impresiona a los viajeros por sus casas tradicionales de tejados de paja con siglos de antigüedad, edificadas para resistir los intensos inviernos de esta zona montañosa.
Con una arquitectura que parece surgida de un cuento y un estilo de vida local que se resguarda con esmero hasta el día de hoy, Shirakawa-go ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como una parada imprescindible en el viaje.
Lejos del dinamismo de Tokio o de la modernidad de Osaka, Nikko lleva una belleza pausada y serena.
Es un lugar donde el viajero puede descubrir el esplendor histórico de Nikko Toshogu mientras contempla la calma natural junto al lago Chuzenji, o caminar entre senderos cubiertos de musgo và estatuas antiguas de piedra.
Exploren Hakone entre onsen, vistas del Monte Fuji, antiguos caminos y tradición japonesa.
Tokio es como una película interminable, donde cada fotograma vibra con un ritmo incesante pero esconde, a la vez, instantes de quietud.
Para las almas exploradoras, esta ciudad se despliega como un laberinto fascinante, un espacio donde la frontera entre la historia y el presente conviven en perfecta armonía.